
Lecturas clásicas para niñxs es una nueva edición facsimilar de la gran antología de textos canónicos adaptados que José Vasconcelos impulsó en 1924 a través de la Secretaría de Educación Pública.
Alias entrega a su público esta gran compilación con un nuevo diseño interactivo, que divide los dos tomos originales en ocho cuadernillos temáticos. Además, agrega una introducción escrita por Nicolás Medina Mora, que contextualiza y reflexiona estas Lecturas a sus cien años de publicación.
Nexos, revista de la cual Medina Mora es editor, reprodujo en su versión digital un extracto de la introducción a la edición:
«Las Lecturas clásicas para niños representan uno de los mejores momentos del proyecto educativo de la Revolución mexicana. Los dos tomos de la obra —preparados por un equipo de artistas e intelectuales, bajo la dirección de José Vasconcelos, y editados en tirajes masivos en 1924— reúnen adaptaciones, dirigidas a niñas y niños, de textos canónicos procedentes de todas partes del mundo y de todas las épocas: desde los Vedas de la India hasta mitos prehispánicos, cantares medievales, Shakespeare y Wagner. Además de ser antologías de gran valor literario, las Lecturas representan un documento invaluable del espíritu de renovación cultural que Vasconcelos impulsó durante su breve pero proteico paso por la recién fundada Secretaría de Educación Pública. Su idealismo democrático, en el que se mezclan nociones socialistas sobre la necesidad de “ilustrar a las masas” con una mística misionera más conservadora, debería servirnos de inspiración, pero también de advertencia. Pese a todas sus luces, las Lecturas son al mismo tiempo un ejemplo del esfuerzo de asimilación y aculturación con el que Vasconcelos y compañía pretendían convertir a los indios de México en mexicanos hispanohablantes. Su legado, como el de todas las grandes empresas, es mixto: a un tiempo una celebración de la cultura universal que debería despertar nuestra admiración, y un intento consciente de eugenesia cultural que debería despertar nuestras sospechas.
Vasconcelos creía que la fase armada de la Revolución mexicana había terminado para dar paso a una “fase espiritual”. La destrucción de las viejas estructuras del porfiriato —periodo durante el cual la educación pública fue un desastre, o más bien una ausencia: en 1910 más del 80 % de la población del país era analfabeta— había generado las condiciones para la creación de una nueva sociedad a la que era posible encauzar conscientemente hacia un ideal filosófico. Las metáforas religiosas, con las que Vasconcelos llama a los universitarios e intelectuales a salir de sus aulas y bibliotecas y a esparcirse por todo el país para educar al “pueblo”, muestran que el Maestro de América veía a la educación no sólo como un proceso de aprendizaje de habilidades prácticas, sino también como un mecanismo para elevar las conciencias, una suerte de redención. Había algo mesiánico en la concepción de su tarea: además de formar ciudadanos capaces de participar en la vida democrática, su “cruzada” educativa buscaba “regenerar a la raza” en términos morales, inventar un “nuevo hombre” capaz de alcanzar las alturas del espíritu.»
Les invitamos a continuar leyendo el texto de Nicolás Medina Mora en la página de la revista Nexos, y adquirir Lecturas clásicas para niñxs en nuestra tienda en línea.